La investigadora Mireia Peláez, docente de la UNEATLANTICO, forma parte de un estudio internacional que investiga los factores relacionados con el empleo y la calidad de vida laboral en pacientes que padecen cáncer de mama metastásico (CMM). Este proyecto se inscribe dentro del marco del ensayo clínico PREFERABLE-EFFECT, centrado en el ejercicio físico para mujeres con esta enfermedad.
El objetivo principal de la investigación es comprender las barreras y facilitadores que enfrentan estos pacientes para mantener su actividad profesional. A pesar de que el cáncer de mama metastásico sigue siendo considerado incurable, las tasas de supervivencia han mejorado notablemente en las últimas décadas. Este avance ha hecho que la vida laboral cobre una importancia creciente para quienes lo padecen, quienes a menudo deben decidir entre reducir su jornada o dejar sus trabajos tras recibir el diagnóstico.
Estudios anteriores han indicado que síntomas como la fatiga, problemas cognitivos y dolor limitan la capacidad laboral, mientras que factores sociodemográficos como la edad, estado civil y nivel educativo también afectan la probabilidad de mantener un empleo. Sin embargo, hasta ahora, la mayoría de las investigaciones se habían enfocado en etapas curativas, dejando un vacío sobre la realidad laboral en fases avanzadas de la enfermedad.
Análisis del impacto del Cáncer de Mama Metastásico en el Empleo
Este estudio controlado aleatorio se llevó a cabo en ocho centros ubicados en países como Alemania, Países Bajos, España, Suecia, Polonia y Australia. Se analizó la situación laboral de pacientes en edad activa (18-65 años) durante un periodo de nueve meses. Los investigadores evaluaron cómo el estado laboral se relaciona con diversos factores sociodemográficos, psicológicos y vinculados a la enfermedad. Además, se estudió el efecto de una intervención supervisada de ejercicio físico sobre el volumen de trabajo de los participantes.
Los resultados indicaron que **la fatiga** fue el motivo más común reportado por los pacientes para disminuir sus horas laborales, mientras que **el dolor** emergió como el factor más determinante para el desempleo. Curiosamente, se descubrió una paradoja relacionada con el nivel educativo: aunque contar con una educación superior se asoció con mayores probabilidades de empleo y más horas trabajadas, también se vinculó a una menor calidad de vida laboral. Esto podría deberse a las exigencias mentales asociadas a ciertos puestos.
Por otro lado, un mayor número de horas laborales se correlacionó con niveles más altos de malestar psicológico. Estos hallazgos resaltan la necesidad urgente de crear entornos laborales más flexibles y adaptados a las necesidades cambiantes de los pacientes con CMM.
Recomendaciones para Mejorar la Calidad Laboral
La gestión adecuada de síntomas como el dolor y la fatiga es esencial no solo para el bienestar físico sino también para preservar la capacidad laboral. Los autores del estudio sugieren que los empleadores deberían considerar ofrecer horarios más flexibles y reducir la presión por productividad para ayudar a estos pacientes a mantenerse activos profesionalmente. Este aspecto es crucial para su integración social y mejora en su calidad de vida.
Para aquellos interesados en profundizar sobre este importante estudio, pueden acceder al artículo completo haciendo clic aquí.
Asimismo, para explorar más investigaciones relacionadas, se puede consultar el repositorio de UNEATLANTICO.